jueves, 24 de septiembre de 2009

De los días en los que miro hacia atrás...

Caminamos.

Nos dirijimos a un lugar que no conocemos, nos imaginamos como serán los senderos que recorreremos, vemos los pasajes que nos rodean en nuestro ahora y recordamos con melancolía, alegría o desdén las rondas del ayer. Hoy, quiero detenerme un momento en mi recorrido, solo por unos minutos, sentarme a la orilla de esta senda, girarme ciento ochenta grados y contemplar aquellas rondas pasadas, recordar a todas esas personas cuyos caminos con el mio se han cruzado, personas que estuvieron y ya no están, personas que no fueron y quieren ser, personas que siempre fueron y aun son, personas que no vieron y aun no ven, personas que junto a mi caminaron, personas que solo una vez frente a mi cruzaron, personas que a mi camino nunca se aproximaron y aquellos que si lo hicieron pero nunca cuenta me di.

Miro atrás y la vista me deja perplejo, me parece que ya ha sido bastante el camino recorrido...curvas, rectas, altos, bajos...es un camino esculpido por el tiempo y por mis pies, por las miradas y las palabras de muchos...y por los sentimientos de otros tantos. No ha sido excesivamente duro, pero tampoco ha sido completamente sencillo llegar hasta aca. Siento un poco el cansancio que estos años imprimen sobre mi humanidad; quisiera quedarme sentado aquí, en este momento, para siempre...me siento bien en donde estoy.
Pero sé que no es posible hacerlo, porque el camino te llama, te arrastra te hace seguir caminando hasta cuando el decida de concluirse...no sé que tan lejos de mi meta me encuentro; sé que si miro hacia adelante, un gran vacío encontraré, que vas cerrando paso a paso como cuando cierras una cremallera; sé que un dia la cremallera se cerrará completamente e indicará el fin de mi camino; no me aterra la idea, solo espero que cuando suceda, no queden dientes sin cerrar.